Sin categoría 3 29/11/2020

Desde el dolor.

No te odio, no podría hacerlo al fin y al cabo te limitas a cumplir con aquello para lo que existes. No puedo odiarte por ser quien eres, por hacer lo que haces. Sé que apareces siempre, te esperemos o no, es tu destino, es tu razón de ser. También sé que todos terminaremos entre tus fauces ávidas de arrebatarnos la vida pero… pero ¿no podrías ahorrarte algo de crueldad?, tal vez eso también sea parte de tu destino.

Hoy he notado tu dentellada, no, no era mi cuello, sabes donde hacerme año. Tenías que arrebatarme el más tierno de los corderillos del rebaño, el más alegre, el más lleno de vida, Pero hay algo que ignoras, algo que nunca llegarás a entender, tú nos llevas pero no nos matas, hace mucho tiempo que aprendimos que teníamos algo fuera de tu alcance, la memoria.

Hoy mi recuerdo es el prado lleno de amapolas en que mi corderillo jugaba, su sonrisa  transformando esta helada noche de otoño en un soleado día de primavera, el sonido de su risa cubriendo el golpeteo del agua del cielo que llora en una melodía de amor..

Te miro a los ojos y no te tengo miedo, sabes que te espero, sé que seré tuyo, que clavarás tus dientes y tus garras en mi garganta, pero también sé que te sobreviviré, que te sobreviviremos en la memoria de los que nos quieren, y hoy desde el desgarro y el dolor más profundo sonrío por todo lo que nunca me arrebatarás, por todo aquellos que nunca podrás arrebatarnos.

4 comentarios sobre “Sin categoría 3 29/11/2020

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