Relatos 58 01/01/2021

Instrucciones para preparar un sándwich especial para una noche de luna llena.

Tómese un autobús, preferiblemente de color amarillo y de dos plantas, ubíquese en el piso superior. Si fuese de los turísticos, de esos adornados con caras sonrientes de dentaduras perfectas, mejor que mejor, esos autobuses que tienen la planta superior descubierta. Se deberá tomar en primavera avanzada y el momento preciso para tomarlo es al bordear Saint James’s Park, justo en la parte opuesta a los edificios y a Trafalgar Square. Siempre sugiero este lugar porque me resultan simpáticas las descaradas ardillas pelirrojas que nos hacen creer que se ponen a nuestro alcance, y cuando has renunciado a su proximidad, se suben a tu hombro y mordisquean el ala de tu sombrero y las avellanas que también debes llevar dispuestas para ellas y que estas desvergonzadas toman de tu mano. Esas simpáticas ardillas antitéticas del tópico londinense estirado y distante que aún no se ha dado cuenta que vive en la ciudad europea más multicultural. Prueben si no a comer en cualquiera de sus restaurantes.

Pese a que lamentablemente han caído en desuso, es conveniente ir provisto de una cesta de picnic, una pequeña de mimbre, no pretendemos dar la imagen de ser un estibador del Támesis. En ella unas rebanadas suficientemente gruesas de pan de semillas, es conveniente llevar alguna de más para proveer a las ardillas, y puesto que estábamos en el parque de Saint James, deberíamos aprovechar y abandonar el autobús para tomar nuestro sándwich en las suaves colinas verdes que bordean el pequeño lago, de ahí la necesidad de llevar algo más del pan necesario, los voraces patos reclamarán su ración. En un contenedor llevaremos atún o bonito frito y en escabeche. Siempre he aconsejado los contenedores de cristal, son más frágiles, porque desconfío de los metálicos, no tienen corazón, son como tristes remedos del hombre de hojalata. En otro contenedor deberíamos llevar unos pimientos rojos confitados. La elaboración es ridículamente fácil, rebanada de pan, un trozo de bonito desmigado y sobre él unas tiras del pimiento confitado, se cubre con la otra rebanada que habremos regado con el escabeche. Sería de una frivolidad insufrible el no acompañar este manjar con un Chateau d’Yquem 2013, un blanco de uva Sauternes, que considero el vino más apropiado para un paladar educado y que acompaña espléndidamente a los escabeches.

El placer de este sándwich es similar al de los viajes, provoca placer al idearlo, al comerlo y al recordarlo, como debe ser una tarde de primavera, lo ideal antes de volver al autobús es tumbarse sobre la hierba hasta que la luna llena ilumine las aguas del lago, después retomar el autobús, disfrutar del paseo nocturno, bajar en Trafalgar Square, muy cerca del hotel que preferiblemente ha de estar situado en una de las bellas casas blancas eduardianas, sé que disfrutas de su moderno clasicismo.

Naturalmente este sándwich precisa de aún del componente que le imprime sabor y carácter, tú. Sentémonos a la chimenea, encenderé mi pipa, abrirás tu libro  y “cherchez la vie”.

2 comentarios sobre “Relatos 58 01/01/2021

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