Relatos 53 12/03/2020

Cosas que nunca te conté.

Me he sentado a la sombra de un cerezo, he venido expresamente en abril porque quería recoger algunos pétalos para ti, ya sabes que cuando sopla aunque sea una suave brisa, parece que nevasen pétalos de sus flores.

He abierto mi mochila y he buscado en el bolsillo lateral, ese que permanece cerrado, el que nadie conoce, ni siquiera tú. Es el bolsillo donde guardo las cosas que nunca te conté.

Hay una libreta no muy voluminosa, la compré para ti pero un día empecé a utilizarla, a escribirte todo aquello que nunca me atreví a decirte a la cara, unas veces por pudor, otras por… porque debería habértelas dicho cuando tenía tu cabeza apoyada en mi hombro. La última anotación es de ayer ¿cómo definirías una flor? Aún no he encontrado la respuesta, la naturaleza, infinitamente más sabia que yo me la ha dado, algunos pétalos se han posado mansamente sobre la hoja escrita, he cerrado la libreta, he ahí la respuesta.

En el fondo, algo arrugados, he encontrado un unicornio hecho de papel y una pajarita. Los he guardado porque siempre quise ofrecerte un unicornio para huir de una realidad demasiado ocre, para que a sus lomos descubrieses mágicos mundos que solo os están reservados a los poetas, un mundo de colores infinitos. La pajarita debí dártela hace tiempo, algún día la necesitarás, necesitarás sus alas, alas que te lleven más allá de la mujer que eres o crees ser, algún día romperás los candados que no ves pero te atenazan y necesitarás esas alas.

Una pluma, de las antiguas de las de plumín de oro y émbolo, ya casi nadie las usa. ¿Cómo será mi nombre escrito por ti con una pluma?. Te lo debí haber preguntado, habértelo pedido, pero de nuevo me venció el pudor y la pluma y mis preguntas se quedaron esperándote.

Una piedra con forma de corazón, porque alguna vez no te dije te amo y esa piedra pesa mucho.

En una esquina una flor seca y descolorida a la que le faltan pétalos, aunque a mí me parece que conserva algo de su aroma. Una flor que corté cuando te quería, una flor que odié haber cortado cuando te amé. No pude dártela, yo quería darte la vida y esa flor seca era simplemente bonita.

Quedan otras cosas que jamás te conté y que deberás descubrir por ti misma, mi mochila está siempre conmigo, ya sabes dónde cogerla.

Al cerrarla me ha llegado un recuerdo a aromas de azahar y jazmines, y eso tampoco te lo puede dar y guardé para mí un suave atardecer de un día de primavera, una tarde bajo unos naranjos florecidos, y nunca pude decirte que con solo haber estado allí con mis dedos rozando los tuyos habría sido suficiente.

24 comentarios sobre “Relatos 53 12/03/2020

  1. Esa mochila debe estar llena de tesoros al guardar tu libreta en ella.
    ¿Cómo es posible que tanta belleza quepa dentro de un cuaderno pequeño?
    Guardar el aroma de jazmines y azahar los más delicados olores.
    Ojalá esa mujer entre en tu libreta y vea todo lo que hay para ella, es mucho y muy bello.
    Un abrazo Jorge.

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